Tuesday, August 3, 2010

Buscadores de tesoros en México



El fundador de Detectores SA se hizo rico y pudo viajar por el mundo.

Milenio online

Al menos 500 personas se lanzan cada año a la aventura de buscar tesoros en México. La cifra, registro de la única empresa dedicada a esta actividad en Latinoamérica, podría dispararse si se considera a los cazatesoros a sueldo e independientes, o a los que por cuenta propia hacen la búsqueda.

Por inseguridad o por estrategia comercial, hoy los buscadores de fortunas enterradas ofrecen sus servicios a tanto por hora o día. Ellos cobran, haya tesoro o no. Antes acordaban repartirse lo hallado.

Así, Detectores SA, cobra ocho mil pesos por diez horas de trabajo de dos técnicos con 30 años de experiencia y los mejores aparatos. También vende o renta aparatos fabricados por la propia empresa o importados, literatura especializada, manuales, utensilios y todo tipo de asesoría.

¿Quién no ha soñado con hacerse millonario sin trabajar? Muchísimas. Y para algunas encontrar un tesoro es una posibilidad real. Lo fue para Vicente Contreras Vázquez que dejó su vida humilde al volverse rico.

El señor Contreras encontró siete tesoros, y así pudo darse una vida de gran lujo y viajar hasta conocer 80 por ciento del mundo, según cuenta en sus memorias y reafirma Adela Contreras una de sus cuatro hijas, herederas de la empresa Detectores SA, que fundó el más famoso y exitoso buscatesoros mexicano, ya fallecido.

Arturo Vicente Morales, maestro jubilado que vive en Guanajuato, ha dedicado 46 de sus 58 años a buscar fortunas. “Uno de los tesoros que encontré era con participación pero a la hora de la hora me amenazaron con matarme para quedarse con mi parte. “Desde entonces asesoro y hago la búsqueda pero no por participación, me pagan y se acabó. Para los que así lo deseen también rento y vendo equipo. No diría que me hice rico con esto, pero sí que he sido una persona feliz, satisfago mi espíritu aventurero y aparte tengo ganancia ¿qué más puedo pedir?

El señor Morales empezó cuando era niño ayudando a un amigo de su papá, se dedicó a buscar tesoros como una actividad paralela a su trabajo y su vida familiar. En todos estos años ha encontrado un promedio de 12 tesoros para sus clientes.

Alerta con los espíritus

“Que parezca mucho o poco dinero lo que cobramos depende de que se encuentre el tesoro; por eso nosotros no engañamos a nadie. Desde que llegan aquí empezamos a estudiar las posibilidades reales de su hallazgo y les hablamos claro.

“Si de la nada una vidente le dijo a alguien que va a encontrar una fortuna, lo más probable es que no sea así; si en cambio en la familia se cuenta con el dato de un tatarabuelo que fue muy rico o el caso de una hacienda antigua, es posible que sí haya dinero enterrado”, dice Adela Contreras.

Los buscadores avezados saben que los muertos no cuidan ni ofrecen tesoros; que las luces a las que se les adjudica la existencia de monedas se deben a los gases que produce el metal al contacto con el oxígeno; si son blancas es posible que haya plata o huesos; si son rojas es madera y si son verdosas, es posible que haya oro.

Diferentes fortunas

“Cuando pertenecí a la Sociedad Numismática de México, hace 20 años, se decía que 80 por ciento de las monedas que habían circulado en nuestro país están perdidas. Yo creo que están enterradas. Oficialmente en México se acuñaron monedas desde 1821 y los bancos no existieron sino hace un siglo, eran pocos y no eran confiables. El único modo de guardar dinero era enterrándolo.

“Lo hallado vale por la cantidad de metal precioso que contiene o por la antigüedad, rareza o importancia de las monedas. Una moneda de plata puede valer desde 20 pesos por el metal que tiene o hasta un millón de pesos si completa una colección. Hay todo un mercado que cotiza muy alto las monedas antiguas”, dice el señor Morales.

Cuidados

Buscar un tesoro requiere muchos conocimientos, virtudes, herramientas, aparatos, pero, sobre todo cuidado. Hay en el mercado muchos charlatanes que han diseñado todo un método para defraudar, engañar y “hasta amenazar de muerte al dueño de un tesoro”, dice el señor Morales.

Tampoco se debe intentar la aventura por cuenta propia. A principios de marzo murieron seis personas en la Hacienda de San Onofre, cuatro de ellas tratando de salvar a dos buscatesoros inexpertos que se asfixiaron con los gases de la bomba de agua que metieron en el túnel cavado.

Para saber más
El Código Penal Federal en sus artículos del 875 al 885 hace lícita la búsqueda de un tesoro.

Un hombre enterraría un tesoro a un máximo de 1.80 metros de profundidad, una mujer a 80 centímetros o en una pared.

Páginas para consultar: Arturo Vicente Morales (www.buscatesoros.com.mx), y la empresa de Vicente Contreras Vázquez (+), www.detectores.com.mx

http://impreso.milenio.com/node/8565902

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